DERMATOLOGÍA CLÍNICA

PSORIASIS

Tratamientos personalizados para cada caso

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que produce lesiones escamosas gruesas e inflamadas, con una amplia variabilidad clínica y evolutiva. No es contagiosa, aunque sí puede ser hereditaria. Puede afectar a cualquier parte de la piel del cuerpo, frecuentemente en los codos, rodillas, cara, abdomen y espalda. No es extraño que produzca afectación en las uñas o en el cuero cabelludo.

Para diagnosticar esta enfermedad suele ser suficiente la realización de una buena historia clínica, y raramente es necesario recurrir a la biopsia cutánea. La psoriasis es una patología de evolución imprevisible, con periodos libres de enfermedad y agravamientos de aparición y duración muy variables. Hasta el 80% de los pacientes la padecen durante toda su vida, ya sea de forma intermitente o continua.

El curso crónico y la dificultad del tratamiento definitivo de la enfermedad hacen que sea importante una buena relación médico-paciente para conseguir un buen entendimiento. El tratamiento siempre debe ser individualizado, según el patrón de presentación y la gravedad de los síntomas, y sin olvidar las circunstancias personales, socioeconómicas, laborales, psicológicas y familiares de cada paciente.

Dermatología clínica. Psoriasis. Clínica Idermic

La psoriasis es una enfermedad autoinmune crónica que afecta principalmente la piel, pero también puede impactar las uñas, el cuero cabelludo y las articulaciones. Se caracteriza por una aceleración anormal en el ciclo de vida de las células cutáneas, lo que provoca la acumulación de células muertas en la superficie de la piel. Esto genera placas gruesas, escamosas y enrojecidas que pueden causar picazón, dolor o incomodidad. Aunque su causa exacta no se conoce completamente, se sabe que tiene un componente genético y está influenciada por factores ambientales, infecciones y el sistema inmunológico.

La psoriasis no es contagiosa, pero puede tener un impacto significativo en la calidad de vida debido a sus manifestaciones visibles y, en algunos casos, dolorosas. Existen varios tipos, siendo la psoriasis en placas (o vulgar) la más común. Otros tipos incluyen la psoriasis guttata, inversa, pustulosa y eritrodérmica, cada una con características particulares.

Los síntomas de la psoriasis pueden variar según el tipo y la gravedad de la enfermedad, pero los más comunes incluyen:

  • Placas de piel engrosada y escamosa: Aparecen generalmente en codos, rodillas, cuero cabelludo, espalda baja y otras áreas.
  • Enrojecimiento de la piel: Las zonas afectadas suelen estar rodeadas de inflamación.
  • Descamación intensa: Las células muertas forman escamas blancas o plateadas que se desprenden fácilmente.
  • Picazón y ardor: Las placas pueden causar una sensación de picor o incluso dolor.
  • Grietas y sangrado: La piel seca y agrietada en las áreas afectadas puede sangrar ocasionalmente.
  • Cambios en las uñas: Puede incluir engrosamiento, decoloración y formación de hoyuelos o separación de la uña del lecho ungueal.
  • Dolor articular: En casos de artritis psoriásica, las articulaciones pueden inflamarse y doler.
  • Examen físico: Observación directa de las lesiones en la piel, cuero cabelludo y uñas.
  • Historia clínica: Recopilación de antecedentes familiares, factores desencadenantes (estrés, infecciones, medicamentos, etc.) y síntomas.
  • Biopsia de piel: En casos dudosos, se toma una pequeña muestra de piel para analizarla bajo el microscopio y descartar otras afecciones cutáneas, como eccema o dermatitis.
  • Evaluación de la artritis: Si hay dolor o inflamación en las articulaciones, el médico puede investigar la posibilidad de artritis psoriásica mediante análisis de sangre y estudios de imagen como radiografías.

El tratamiento de la psoriasis tiene como objetivo controlar los síntomas, reducir la inflamación y mejorar la calidad de vida. Dependiendo de la gravedad, las opciones incluyen:

  1. Tratamientos tópicos:
    • Corticosteroides: Reducen la inflamación y alivian la picazón.
    • Análogos de la vitamina D: Como el calcipotriol, que ralentizan el crecimiento celular.
    • Emolientes y humectantes: Hidratan la piel y reducen la descamación.
    • Inhibidores de calcineurina: Útiles para áreas sensibles como rostro y pliegues.
  2. Fototerapia:
    • La exposición controlada a luz ultravioleta B (UVB) o UVA puede reducir la inflamación y el crecimiento celular anormal.
  3. Medicamentos sistémicos:
    • Inmunosupresores: Como metotrexato o ciclosporina, para casos graves.
    • Biológicos: Terapias más recientes dirigidas a moléculas específicas del sistema inmunológico, como los inhibidores de TNF-alfa, IL-17 o IL-23.
  4. Terapias complementarias:
    • Cambios en la dieta, manejo del estrés y uso de suplementos como ácidos grasos omega-3 pueden ayudar a controlar los síntomas.

Si bien no es posible prevenir completamente la psoriasis debido a su naturaleza genética, se pueden tomar medidas para minimizar los brotes y controlar los síntomas:

  • Evitar desencadenantes: Identificar y manejar factores como el estrés, infecciones, lesiones cutáneas y medicamentos.
  • Mantener la piel hidratada: Usar cremas humectantes para prevenir la sequedad.
  • Proteger la piel: Evitar heridas o quemaduras solares que puedan provocar el fenómeno de Koebner (aparición de lesiones en áreas de daño).
  • Adoptar un estilo de vida saludable: Una dieta equilibrada, ejercicio regular y evitar el alcohol y el tabaco pueden ayudar a reducir la inflamación sistémica.
  • Controlar condiciones asociadas: La obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares están relacionadas con la psoriasis, por lo que su manejo es crucial.

Algunos factores aumentan la probabilidad de desarrollar psoriasis o exacerbar los síntomas:

  • Genética: Tener antecedentes familiares de psoriasis incrementa el riesgo.
  • Sistema inmunológico alterado: Las enfermedades autoinmunes y un sistema inmunológico hiperactivo están directamente relacionados.
  • Estrés: Los niveles elevados de estrés pueden desencadenar brotes.
  • Infecciones: Infecciones como la faringitis estreptocócica están asociadas con ciertos tipos, como la psoriasis guttata.
  • Clima: El clima frío y seco puede empeorar los síntomas.
  • Medicamentos: Algunos fármacos, como los betabloqueantes, litio y antipalúdicos, pueden inducir brotes.
  • Estilo de vida: El consumo de alcohol, tabaco y una dieta poco saludable pueden ser factores agravantes.

Contacta con la clínica dermatológica Idermic.es de Terrassa para informarte sobre el tratamiento de la Psoriasis.

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