Enfermedades en dermatología


Clínica Idermic Terrassa

🌟 Bienvenidos al Diccionario de Enfermedades Dermatológicas de Idermic

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y actúa como una barrera esencial que nos protege del entorno. Sin embargo, está expuesta a una gran variedad de factores que pueden afectar su salud y apariencia. Comprender las afecciones cutáneas es el primer paso crucial para un diagnóstico y tratamiento efectivos.

En Clínica Dermatológica Idermic de Terrassa, nos dedicamos a la salud integral de su piel, ofreciendo un equipo de dermatólogos altamente cualificados y tecnología de vanguardia. Sabemos que enfrentarse a un diagnóstico dermatológico puede generar dudas e incertidumbre. Por ello, hemos creado este Diccionario de Enfermedades Dermatológicas, una herramienta fundamental y rigurosa para ayudarle a entender mejor las diferentes patologías que pueden afectar a su piel, cabello y uñas.

Aquí encontrará una descripción detallada y accesible de las enfermedades más comunes y complejas. Cada entrada ha sido elaborada por nuestros expertos, proporcionando información clara sobre:

  • Definición de la enfermedad.
  • Síntomas clave que le ayudarán a identificar las señales de alerta.
  • Causas conocidas que contribuyen a su desarrollo.
  • Opciones de tratamiento que aplicamos en Idermic, desde terapias tópicas y sistémicas hasta procedimientos especializados.

Nuestro objetivo no es reemplazar la consulta médica, sino complementarla, proporcionándole el conocimiento necesario para participar de forma activa e informada en el cuidado de su salud dermatológica. Queremos que se sienta apoyado y bien orientado.

Utilice este diccionario como un recurso de confianza, pero recuerde siempre que el diagnóstico y el plan de tratamiento deben ser establecidos por un especialista. Si identifica síntomas que le preocupan, o si ya ha sido diagnosticado y busca una segunda opinión o un tratamiento avanzado, le invitamos a solicitar una consulta con nuestros dermatólogos en Terrassa.

En Idermic, estamos comprometidos con la excelencia y su bienestar. Su piel, nuestra prioridad.

Enfermedades y patologías en dermatología

Lista de temas: Frecuentes(39) -

Frecuentes

Acné - Alopecia - Angiomas rubí - Cáncer de piel o melanoma - Dermatitis atópica - Dermatitis de contacto - Dermatitis perioral - Dishidrosis - Eczema seborreico - Eritema nodoso - Foliculitis - Granuloma anular - Herpes Zoster - Hidradenitis supurativa - Hiperhidrosis - Impétigo - Liquen plano - Lupus eritematoso cutáneo - Melanoma - Melasma - Molusco contagioso - Morfea - Onicomicosis - Pénfigo vulgar - Penfigoide ampolloso - Pie de atleta - Pitiriasis rosada - Psoriasis - Queratosis actínica - Queratosis seborreica - Quiste epidérmico - Rosácea - Sarna - Tiña - Tricomoniasis - Urticaria - Verrugas - Vitíligo - Xantelasma -

Acné

El acné es una patología inflamatoria de la piel que afecta a los folículos pilosebáceos y se caracteriza por la aparición de comedones, pápulas, pústulas e incluso nódulos en casos más severos. Es frecuente en la adolescencia por los cambios hormonales, aunque también puede presentarse en adultos. Su origen está relacionado con un aumento de la producción de sebo, la obstrucción del poro, la proliferación de Cutibacterium acnes y la inflamación local. Puede verse agravado por el estrés, ciertos cosméticos, la dieta o desequilibrios hormonales. Aunque no es una enfermedad grave, sí puede generar impacto estético y emocional, por lo que un diagnóstico dermatológico adecuado es fundamental para controlar los brotes, prevenir cicatrices y establecer un plan de tratamiento personalizado con productos tópicos, orales o técnicas complementarias como peelings o LED.

Alopecia

La alopecia es la pérdida anormal de cabello que puede afectar tanto al cuero cabelludo como a otras zonas del cuerpo. Se presenta en diferentes formas, siendo la más común la alopecia androgenética, relacionada con factores hormonales y predisposición genética. También existen variantes como la alopecia areata, de origen autoinmune, y la alopecia difusa, asociada a estrés, déficits nutricionales, enfermedades sistémicas o ciertos medicamentos. Su impacto va más allá del aspecto físico, ya que puede generar inseguridad, malestar emocional y disminución de la autoestima. El diagnóstico dermatológico es esencial para identificar el tipo de alopecia, evaluar posibles causas y definir el tratamiento más adecuado, que puede incluir fármacos tópicos u orales, mesoterapia capilar, PRP, láser de baja potencia o cambios en los hábitos de cuidado capilar. Un abordaje temprano mejora significativamente la evolución del paciente.

Angiomas rubí

Los angiomas rubí son pequeñas lesiones vasculares benignas de color rojo intenso que aparecen con frecuencia en el tronco, brazos o cuello, especialmente con la edad. Suelen ser redondeados, bien delimitados y no producen síntomas, aunque pueden sangrar si se traumatizan. No representan un riesgo para la salud, pero pueden confundirse con otras lesiones o resultar molestos desde el punto de vista estético. El dermatólogo puede valorar su naturaleza y eliminarlos mediante láser, electrocoagulación u otras técnicas si está indicado.

Cáncer de piel o melanoma

El cáncer de piel, y en particular el melanoma, es una de las patologías dermatológicas más relevantes por su potencial gravedad. El melanoma se origina en los melanocitos, las células encargadas de producir melanina, y puede desarrollarse sobre un lunar previo o aparecer como una lesión nueva. Su principal factor de riesgo es la exposición acumulada e intermitente al sol, especialmente las quemaduras solares intensas en la infancia, aunque la predisposición genética, la piel clara, la presencia de múltiples nevus atípicos y el uso de cabinas de bronceado también aumentan la probabilidad de desarrollarlo. ...
A diferencia de otros tipos de cáncer cutáneo, el melanoma tiene mayor capacidad de diseminación, por lo que el diagnóstico precoz es determinante. La autoexploración regular y la regla ABCDE (asimetría, bordes irregulares, color desigual, diámetro mayor de 6 mm y evolución) ayudan a detectar lesiones sospechosas. El dermatólogo confirma el diagnóstico mediante dermatoscopia y, si es necesario, biopsia. El tratamiento suele consistir en la extirpación quirúrgica, pudiendo requerir terapias avanzadas en casos más evolucionados. La prevención —protección solar adecuada, evitar radiación UV y revisiones periódicas— es fundamental para reducir el riesgo y mejorar el pronóstico.


Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel caracterizada por sequedad intensa, picor persistente y brotes de eccema. Afecta tanto a niños como a adultos y suele estar asociada a una predisposición genética que altera la función barrera de la piel. Este deterioro facilita la pérdida de hidratación y la entrada de irritantes, alérgenos o microorganismos, desencadenando inflamación y prurito. Los brotes pueden agravarse por factores como el estrés, cambios climáticos, jabones agresivos, tejidos sintéticos o alérgenos ambientales. ...
Aunque no tiene cura definitiva, un manejo adecuado mejora notablemente la calidad de vida. El tratamiento combina hidratación intensiva, control de la inflamación con productos tópicos específicos, medidas para reducir el picor y, en casos severos, terapia sistémica o biológica bajo supervisión dermatológica. La educación del paciente y la constancia en los cuidados son claves para mantener la piel estable y minimizar las recaídas.


Dermatitis de contacto

Inflamación por contacto con irritantes o alérgenos. Tratamiento: Evitar el agente causante, cremas con corticoides y antihistamínicos.

Dermatitis perioral

La dermatitis perioral es una erupción inflamatoria que aparece alrededor de la boca y, en algunos casos, cerca de la nariz o los ojos. Se manifiesta con pequeñas pápulas rojizas, sensación de tirantez, escozor y descamación fina. Puede relacionarse con el uso prolongado de corticoides tópicos, cosméticos oclusivos, pastas dentales irritantes o alteraciones de la barrera cutánea. El abordaje dermatológico consiste en retirar los desencadenantes, simplificar la rutina de cuidado y pautar tratamientos tópicos u orales según la intensidad del brote.

Dishidrosis

La dishidrosis, también conocida como eczema dishidrótico, es una patología inflamatoria que se manifiesta con la aparición de pequeñas vesículas profundas y muy pruriginosas en las palmas de las manos, los laterales de los dedos y, en ocasiones, en las plantas de los pies. Estas vesículas contienen un líquido claro y suelen aparecer en brotes que pueden durar semanas, acompañados de descamación, fisuras y sensación de quemazón cuando la piel comienza a secarse. ...

Su origen no está completamente definido, pero se relaciona con factores como el estrés, la sudoración excesiva, la dermatitis atópica, alergias de contacto (por ejemplo, al níquel o ciertos cosméticos) y cambios de temperatura o humedad. Aunque no es contagiosa, puede resultar muy molesta y afectar la vida diaria, especialmente en actividades que requieran el uso intensivo de las manos.

 

El tratamiento se centra en controlar la inflamación con productos tópicos específicos, evitar irritantes, mantener una hidratación adecuada y, en casos persistentes, recurrir a terapias avanzadas bajo supervisión dermatológica. Detectar los desencadenantes individuales ayuda a reducir la frecuencia e intensidad de los brotes.



Eczema seborreico

El eczema seborreico es una enfermedad inflamatoria frecuente que aparece en zonas con mayor producción de grasa, como cuero cabelludo, cejas, aletas nasales, orejas o pecho. Produce enrojecimiento, descamación amarillenta o blanquecina y picor variable. Suele evolucionar en brotes y puede empeorar con el estrés, los cambios estacionales o el uso de productos irritantes. El tratamiento dermatológico combina higiene suave, productos reguladores de la descamación, antifúngicos tópicos y antiinflamatorios específicos en fases de mayor actividad.

Eritema nodoso

El eritema nodoso es una reacción inflamatoria de la grasa subcutánea que se presenta con nódulos dolorosos, rojizos o violáceos, sobre todo en la parte anterior de las piernas. Puede aparecer tras infecciones, medicamentos, enfermedades inflamatorias o, en ocasiones, sin causa clara. Las lesiones suelen ser sensibles al tacto y pueden acompañarse de fiebre, cansancio o dolor articular. La valoración dermatológica es importante para confirmar el diagnóstico, investigar posibles desencadenantes y orientar el tratamiento con reposo, antiinflamatorios o medidas específicas según la causa.

Foliculitis

La foliculitis es la inflamación o infección de los folículos pilosos. Se manifiesta con pequeños granos rojos, pústulas o lesiones sensibles alrededor del pelo, especialmente en barba, piernas, glúteos, cuero cabelludo o zonas sometidas a roce, depilación o sudoración. Puede estar causada por bacterias, hongos, irritación mecánica o vello enquistado. El tratamiento depende del origen y puede incluir higiene adecuada, evitar fricción, antibióticos o antifúngicos tópicos y, en casos recurrentes, una valoración dermatológica más completa.

Granuloma anular

El granuloma anular es una afección cutánea benigna que se presenta con lesiones en forma de anillo, de color rosado, rojizo o del tono de la piel, generalmente en manos, pies, codos o rodillas. Habitualmente no produce dolor y puede pasar desapercibido, aunque en algunos casos genera preocupación estética. Su origen no está completamente aclarado y muchas lesiones desaparecen de forma espontánea. El dermatólogo puede confirmar el diagnóstico y valorar tratamiento tópico, infiltraciones u observación clínica según la extensión y evolución.

Herpes Zoster

El herpes zóster, conocido popularmente como culebrilla, es una infección viral causada por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Tras superar esta enfermedad en la infancia, el virus permanece latente en los ganglios nerviosos y puede reactivarse años más tarde, especialmente en situaciones de baja inmunidad, estrés, edad avanzada o enfermedades crónicas. Su manifestación típica es un dolor intenso o sensación de ardor que precede a la aparición de un sarpullido con vesículas agrupadas en un solo lado del cuerpo, siguiendo el trayecto de un nervio. ...
Además del malestar local, puede causar complicaciones como la neuralgia posherpética, un dolor persistente que puede prolongarse durante meses. El diagnóstico es clínico y el tratamiento temprano con antivirales acorta la duración del brote y reduce el riesgo de secuelas. También se recomiendan analgésicos para el control del dolor y cuidados locales de la piel. La vacunación en personas de riesgo es una medida clave para disminuir su aparición y gravedad.


Hidradenitis supurativa

La hidradenitis supurativa es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a zonas con glándulas apocrinas, como axilas, ingles, glúteos o región submamaria. Provoca nódulos dolorosos, abscesos, supuración recurrente y, en fases avanzadas, cicatrices o trayectos fistulosos. No se debe a falta de higiene y puede tener un fuerte impacto en la calidad de vida. El tratamiento requiere seguimiento dermatológico y puede incluir antibióticos, antiinflamatorios, terapias biológicas, cirugía localizada y medidas para reducir brotes.

Hiperhidrosis

La hiperhidrosis es una sudoración excesiva que supera las necesidades normales de regulación térmica del cuerpo. Puede afectar a axilas, palmas, plantas, rostro u otras zonas, generando incomodidad social, manchas en la ropa, mal olor o dificultad para realizar actividades cotidianas. Puede ser primaria, sin causa médica identificable, o secundaria a medicamentos, alteraciones hormonales u otras enfermedades. El abordaje dermatológico permite valorar antitranspirantes médicos, iontoforesis, toxina botulínica u otros tratamientos según la intensidad y localización.

Impétigo

El impétigo es una infección cutánea superficial, altamente contagiosa, que afecta sobre todo a niños pero también puede presentarse en adultos. Está causada por bacterias como Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes, que penetran en la piel a través de pequeñas heridas, picaduras o eccemas. Se caracteriza por la aparición de ampollas o lesiones rojizas que evolucionan hacia costras amarillentas típicas. Aunque suele ser una infección leve, requiere tratamiento para evitar su propagación y complicaciones. El abordaje incluye higiene adecuada, evitar el rascado y, cuando es necesario, antibióticos tópicos u orales indicados por un dermatólogo.

Liquen plano

El liquen plano es una enfermedad inflamatoria que puede afectar a la piel, mucosas, uñas y cuero cabelludo. En la piel suele producir lesiones violáceas, planas y pruriginosas, mientras que en la boca puede aparecer como líneas blanquecinas, erosiones o molestias persistentes. Su causa exacta no siempre se conoce, aunque intervienen mecanismos inmunológicos. Requiere valoración dermatológica para confirmar el diagnóstico, controlar el picor, prevenir complicaciones y pautar corticoides tópicos, tratamientos antiinflamatorios u otras opciones según la zona afectada.

Lupus eritematoso cutáneo

El lupus eritematoso cutáneo es una enfermedad inflamatoria de origen autoinmune que afecta a la piel y puede presentarse con placas rojizas, descamativas, sensibilidad solar, lesiones en forma de mariposa en la cara o áreas cicatriciales en el cuero cabelludo. Algunas formas se limitan a la piel y otras pueden asociarse a afectación sistémica. La fotoprotección estricta es fundamental. El dermatólogo puede realizar biopsia, solicitar analíticas y pautar tratamientos tópicos, antipalúdicos u otras terapias según la evolución.

Melanoma

El melanoma es un tipo de cáncer de piel que se origina en los melanocitos, las células que producen melanina. Es menos frecuente que otros cánceres cutáneos, pero más agresivo por su capacidad de diseminarse si no se detecta a tiempo. Suele aparecer como un lunar nuevo o uno existente que cambia de forma, color o tamaño. La exposición intensa al sol, las quemaduras solares y la predisposición genética aumentan el riesgo. La detección precoz mediante la regla ABCDE es esencial. El tratamiento suele ser quirúrgico, complementado con terapias avanzadas en casos más evolucionados.

Melasma

El melasma es una alteración pigmentaria crónica caracterizada por la aparición de manchas marrones o grisáceas, principalmente en el rostro —frente, mejillas, labio superior y mentón—. Es más frecuente en mujeres y suele estar relacionado con factores hormonales, exposición solar intensa, predisposición genética y el uso de ciertos fármacos o cosméticos fotosensibles. Aunque no representa un riesgo para la salud, puede generar un notable impacto estético y emocional. Su tratamiento requiere constancia e incluye fotoprotección estricta, despigmentantes tópicos, peelings médicos y, en casos seleccionados, láser o luz pulsada bajo supervisión dermatológica. El control adecuado ayuda a minimizar recidivas.

Molusco contagioso

El molusco contagioso es una infección vírica de la piel causada por un poxvirus que produce pequeñas pápulas redondeadas, del color de la piel o ligeramente rosadas, con una depresión central característica. Afecta con mayor frecuencia a niños, aunque también puede aparecer en adultos, especialmente si existe dermatitis atópica o contacto directo con zonas infectadas. No suele ser doloroso, pero puede causar picor o inflamación cuando alguna lesión se irrita. Aunque tiende a resolverse espontáneamente, su duración puede prolongarse durante meses. El tratamiento incluye técnicas dermatológicas como curetaje, crioterapia o productos tópicos específicos para acelerar su eliminación y evitar la transmisión a otras personas.

Morfea

La morfea, también llamada esclerodermia localizada, es una enfermedad inflamatoria que provoca zonas de piel endurecida, brillante o con cambios de coloración. Puede aparecer en placas aisladas o afectar áreas más extensas, y en algunos casos limita la elasticidad de la piel o la movilidad si compromete zonas próximas a articulaciones. No siempre se relaciona con esclerodermia sistémica, pero requiere valoración especializada. El tratamiento puede incluir corticoides tópicos, fototerapia, inmunomoduladores o seguimiento clínico según profundidad y actividad.

Onicomicosis

La onicomicosis es una infección por hongos que afecta a las uñas, sobre todo de los pies. Suele provocar engrosamiento, cambio de color, fragilidad, deformación y desprendimiento parcial de la uña. Es más frecuente en personas que usan calzado cerrado, tienen sudoración elevada, practican deporte o han sufrido infecciones previas en la piel del pie. El diagnóstico dermatológico ayuda a diferenciarla de otras alteraciones ungueales y permite indicar tratamientos tópicos, orales o combinados, además de medidas preventivas para evitar recaídas.

Pénfigo vulgar

El pénfigo vulgar es una enfermedad autoinmune poco frecuente pero potencialmente grave, caracterizada por la aparición de ampollas frágiles y erosiones dolorosas en la piel y las mucosas, especialmente en la boca. Se produce por una alteración inmunológica que debilita la unión entre las células de la epidermis. Requiere diagnóstico precoz mediante exploración, biopsia y estudios inmunológicos. El tratamiento dermatológico suele basarse en corticoides sistémicos, inmunosupresores o terapias biológicas para controlar la actividad de la enfermedad y prevenir complicaciones.

Penfigoide ampolloso

El penfigoide ampolloso es una enfermedad autoinmune que causa ampollas tensas, picor intenso y lesiones inflamatorias, especialmente en personas de edad avanzada. A diferencia de otras enfermedades ampollosas, las lesiones suelen ser más resistentes a la rotura, aunque pueden erosionarse y provocar molestias importantes. Su diagnóstico requiere valoración dermatológica, biopsia cutánea e inmunofluorescencia. El tratamiento se adapta a la extensión del cuadro e incluye corticoides tópicos o sistémicos, fármacos antiinflamatorios e inmunomoduladores bajo control médico.

Pie de atleta

El pie de atleta es una infección fúngica frecuente que afecta a la piel de los pies, especialmente a los espacios interdigitales. Está causada principalmente por dermatofitos que proliferan en ambientes cálidos y húmedos, como el interior del calzado o vestuarios. Sus síntomas incluyen descamación, picor intenso, enrojecimiento y, en algunos casos, grietas dolorosas o mal olor. Aunque es una patología leve, puede extenderse a las uñas o a otras zonas si no se trata adecuadamente. El manejo incluye antifúngicos tópicos, una correcta higiene del pie y mantenerlo seco, además de medidas preventivas como usar chanclas en zonas húmedas compartidas.

Pitiriasis rosada

La pitiriasis rosada es una erupción cutánea benigna que suele comenzar con una placa inicial de mayor tamaño, seguida de múltiples manchas ovaladas y descamativas en tronco, brazos o muslos. Puede producir picor leve o moderado y, aunque su causa exacta no siempre se identifica, se ha relacionado con una posible reacción viral. Habitualmente desaparece de forma espontánea en varias semanas. El dermatólogo puede confirmar el diagnóstico, descartar otras enfermedades y recomendar medidas para aliviar el picor o la irritación.

Psoriasis

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, de origen inmunológico, que provoca la aceleración del ciclo de renovación celular. Esto genera placas engrosadas, rojas y cubiertas de escamas blanquecinas, que suelen aparecer en codos, rodillas, cuero cabelludo y zona lumbar. Aunque no es contagiosa, puede causar picor, molestias y un impacto significativo en la calidad de vida. Su desarrollo está influido por factores genéticos, estrés, infecciones, ciertos medicamentos y cambios climáticos. El tratamiento se adapta a cada caso e incluye hidratación intensiva, terapias tópicas, fototerapia y, en casos moderados o graves, medicación sistémica o biológica supervisada por un dermatólogo.

Queratosis actínica

La queratosis actínica es una lesión cutánea producida por daño solar crónico y se considera una lesión precancerosa, ya que en algunos casos puede evolucionar hacia carcinoma escamoso. Se manifiesta como zonas ásperas, rojizas o descamativas en áreas expuestas al sol, como rostro, cuero cabelludo, orejas, escote o dorso de las manos. La detección precoz es importante. El tratamiento puede incluir crioterapia, medicamentos tópicos, terapia fotodinámica o procedimientos dermatológicos dirigidos, además de fotoprotección estricta.

Queratosis seborreica

La queratosis seborreica es una lesión cutánea benigna muy común, especialmente a partir de la mediana edad. Se caracteriza por placas o pápulas de aspecto rugoso, color marrón, beige o casi negro, con una textura que recuerda a “cera pegada” sobre la piel. Suelen aparecer en el tronco, la cara o las extremidades y pueden crecer lentamente con el tiempo. Aunque su origen no está completamente definido, se relaciona con la genética y el envejecimiento cutáneo. No representa riesgo oncológico, pero puede causar molestias estéticas o irritación si roza con la ropa. El tratamiento es opcional y puede realizarse mediante crioterapia, curetaje o láser si el paciente desea eliminarla.

Quiste epidérmico

El quiste epidérmico es una lesión benigna que se presenta como un bulto redondeado bajo la piel, de crecimiento lento y consistencia firme o elástica. Suele aparecer en rostro, cuello, espalda o tronco y puede contener material queratinoso. Normalmente no causa síntomas, aunque puede inflamarse, infectarse, doler o drenar contenido si se irrita. La valoración dermatológica permite diferenciarlo de otras lesiones subcutáneas. Cuando produce molestias o aumenta de tamaño, puede plantearse su extirpación mediante un procedimiento quirúrgico sencillo.

Rosácea

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente al rostro y se caracteriza por enrojecimiento persistente, sensibilidad cutánea, vasos dilatados visibles y, en algunos casos, pápulas y pústulas que recuerdan al acné. Suele aparecer en personas con piel clara y puede desencadenarse por factores como el calor, el estrés, el alcohol, comidas picantes, cambios bruscos de temperatura o el uso de cosméticos irritantes. Aunque no tiene cura definitiva, sí puede controlarse eficazmente con diagnóstico dermatológico, tratamientos tópicos u orales específicos, láser vascular y una rutina de cuidado suave que evite los desencadenantes.

Sarna

La sarna, o escabiosis, es una infestación de la piel causada por el ácaro Sarcoptes scabiei, que se introduce en la capa superficial cutánea para depositar sus huevos. Esto provoca un picor muy intenso, especialmente por la noche, junto con la aparición de pequeños surcos, granitos o lesiones eccematosas en zonas como los dedos, muñecas, axilas, abdomen o ingles. La transmisión ocurre por contacto directo y prolongado con la piel de una persona infestada, o a través de ropa y ropa de cama contaminada. Aunque resulta muy molesta, su tratamiento es sencillo y consiste en aplicar fármacos tópicos o, en algunos casos, medicación oral, siguiendo las indicaciones del dermatólogo. También es imprescindible tratar a los convivientes y realizar una correcta desinfección de prendas y textiles.

Tiña

La tiña es una infección fúngica de la piel causada por dermatofitos, hongos que se alimentan de queratina. Puede afectar distintas zonas del cuerpo, por lo que sus manifestaciones varían según la localización: placas circulares con borde activo en el tronco o extremidades, descamación intensa en el cuero cabelludo o lesiones en la ingle o los pies. Suele producir picor, enrojecimiento y, en algunos casos, caída temporal del cabello cuando afecta al cuero cabelludo. Es contagiosa y se transmite por contacto directo con personas, animales o superficies contaminadas. El tratamiento requiere antifúngicos tópicos u orales, además de medidas de higiene para evitar reinfecciones.

Tricomoniasis

La tricomoniasis es una infección de transmisión sexual causada por el protozoo Trichomonas vaginalis. Afecta principalmente al tracto urogenital y puede presentarse tanto en mujeres como en hombres, aunque en ellas los síntomas suelen ser más intensos. Entre las manifestaciones más comunes se encuentran flujo vaginal abundante y espumoso, mal olor, escozor, picor y molestias al orinar. En los hombres, a menudo pasa desapercibida o provoca una leve uretritis. Aunque no es peligrosa, sí puede generar complicaciones si no se trata. El diagnóstico se confirma mediante pruebas específicas y el tratamiento se basa en fármacos antiparasitarios, además de tratar simultáneamente a la pareja para evitar reinfecciones.

Urticaria

La urticaria es una reacción cutánea caracterizada por la aparición repentina de habones rojizos o rosados que provocan picor intenso y pueden variar en tamaño y forma. Estos brotes suelen durar minutos u horas y desaparecer sin dejar marca, aunque pueden repetirse durante días o semanas. Sus causas son múltiples: alergias, infecciones, estrés, cambios de temperatura, medicamentos o contacto con determinados alimentos o sustancias. En algunos casos, la urticaria puede acompañarse de angioedema, una hinchazón más profunda en párpados, labios o manos. El tratamiento se centra en antihistamínicos y en identificar los desencadenantes para evitar nuevos episodios.

Verrugas

Las verrugas son lesiones cutáneas benignas causadas por el virus del papiloma humano (VPH). Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y adoptar distintas formas según el tipo viral implicado: comunes, plantares, planas o filiformes. Su aspecto suele ser el de una pequeña protuberancia rugosa, del color de la piel o ligeramente más oscura. Aunque no suelen generar síntomas importantes, pueden resultar molestas o dolorosas, especialmente en zonas sometidas a presión, como la planta del pie. Se transmiten por contacto directo o a través de superficies contaminadas. El tratamiento incluye crioterapia, ácido salicílico, láser u otros métodos dermatológicos para eliminarlas y reducir el riesgo de contagio.

Vitíligo

El vitíligo es una alteración de la pigmentación caracterizada por la aparición de manchas blancas bien delimitadas en la piel debido a la pérdida de melanocitos. Puede afectar a cualquier zona del cuerpo y, aunque no es contagioso ni doloroso, suele tener impacto estético y emocional. Su evolución es variable, con fases de estabilidad y progresión. El dermatólogo puede indicar fotoprotección, tratamientos tópicos antiinflamatorios, fototerapia o técnicas específicas para intentar repigmentar las lesiones y controlar su avance.

Xantelasma

El xantelasma se manifiesta como placas amarillentas y blandas localizadas principalmente en los párpados, cerca del ángulo interno del ojo. Está formado por depósitos de lípidos en la piel y, aunque suele ser benigno, puede asociarse a alteraciones del colesterol o de los triglicéridos. No provoca dolor, pero puede generar preocupación estética. El dermatólogo puede valorar el diagnóstico, recomendar estudio metabólico si procede y proponer tratamientos como láser, peelings químicos, electrocoagulación o extirpación según el caso.


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