DERMATOLOGÍA CLÍNICA

MELASMA

Los mejores resultados contra las manchas

El melasma, también llamado cloasma consiste en la aparición de manchas irregulares de color marrón claro localizadas en la cara y distribuidas habitualmente de forma bilateral y simétrica. La causa es desconocida pero hay múltiples factores que pueden estar implicados en su desarrollo como la predisposición genética, la exposición a la luz ultravioleta, factores hormonales (anticonceptivos o embarazo), irritaciones por cosméticos o fármacos. Aunque se trata de una enfermedad principalmente estética es uno de los retos terapéuticos de la dermatología ya que la recidiva de las lesiones es la norma y el tratamiento de ellas suele ser a largo plazo.

El tratamiento se basa principalmente en dos pilares:
1) La prevención de las lesiones utilizando un filtro solar alto tanto en verano como en invierno.
2) Producir un blanqueamiento de las manchas existentes. Para aclarar estas lesiones marrones podemos utilizar tratamientos despigmentantes tópicos en forma de cremas con ácido kójico, hidroquinona, ácido tióctico, ácido elágico, ácido azelaico o arbutina. Para obtener mejores resultados se pueden combinar los tratamientos anteriores con una despigmentación química con peelings médicos en la consulta que lleven ácido glicólico y salicílico. Finalmente, en algunos casos también pueden ser útiles algunos láseres fraccionados.

Dermatología clínica. Melasma. Clínica Idermic

El melasma es una afección dermatológica caracterizada por la aparición de manchas oscuras en la piel, especialmente en áreas expuestas al sol como la cara. Esta enfermedad, también conocida como «máscara del embarazo» debido a su prevalencia en mujeres embarazadas, es común en personas de piel más oscura y aquellas que viven en áreas con alta exposición solar. Las causas exactas del melasma no están completamente claras, pero se cree que factores hormonales, la exposición a la radiación ultravioleta (UV), predisposición genética y ciertos medicamentos juegan un papel importante en su desarrollo.

El melasma se manifiesta principalmente a través de manchas marrones o grises en la piel. Estos parches hiperpigmentados suelen ser simétricos y aparecen en áreas del rostro como las mejillas, el puente de la nariz, la frente, el mentón y sobre el labio superior. En algunos casos, el melasma también puede afectar otras partes del cuerpo que están expuestas al sol, como los antebrazos y el cuello.

Manchas oscuras: Las manchas de melasma son de un color marrón claro a oscuro y varían en tamaño. Estas manchas suelen tener bordes irregulares y no causan dolor ni picazón.

Disposición simétrica: Una característica distintiva del melasma es su distribución simétrica. Las manchas a menudo aparecen de manera similar en ambos lados del rostro.

Áreas afectadas: Las zonas más comúnmente afectadas incluyen las mejillas, la frente, el puente de la nariz, el mentón y sobre el labio superior. En menor medida, también puede presentarse en otras partes del cuerpo expuestas al sol.

El diagnóstico del melasma generalmente se realiza a través de un examen físico por parte de un dermatólogo. El médico evaluará las manchas en la piel y considerará la historia clínica del paciente. En algunos casos, se pueden utilizar herramientas adicionales para confirmar el diagnóstico y descartar otras afecciones dermatológicas.

Examen físico: Un dermatólogo examinará la piel afectada bajo luz visible. Este examen es generalmente suficiente para identificar el melasma.

Lámpara de Wood: En ciertos casos, el dermatólogo puede utilizar una lámpara de Wood, que emite luz ultravioleta, para evaluar la extensión de la hiperpigmentación y para distinguir el melasma de otras condiciones de la piel.

Biopsia de piel: Raramente, se puede realizar una biopsia de piel para descartar otras causas de hiperpigmentación si el diagnóstico no es claro con los métodos anteriores.

El tratamiento del melasma puede ser un desafío y suele implicar una combinación de enfoques. El objetivo principal es aclarar las manchas y prevenir su reaparición.

Protección solar: El uso diario de protector solar con un alto factor de protección (SPF 30 o superior) es esencial. La protección solar ayuda a prevenir el empeoramiento del melasma y es una parte fundamental del tratamiento.

Tratamientos tópicos: Los dermatólogos a menudo recetan cremas o geles que contienen ingredientes como hidroquinona, tretinoína, corticosteroides o ácido azelaico. Estos tratamientos ayudan a aclarar las manchas oscuras.

Peelings químicos: Los peelings químicos, que utilizan ácidos como el ácido glicólico, pueden ayudar a exfoliar la piel y reducir la apariencia de las manchas.

Terapia con láser: En algunos casos, se puede utilizar terapia con láser para tratar el melasma. Sin embargo, este tratamiento debe realizarse con precaución, ya que puede causar hiperpigmentación postinflamatoria.

Microdermoabrasión: Este procedimiento exfolia las capas superficiales de la piel y puede ser beneficioso para algunos pacientes con melasma.

Aunque no siempre es posible prevenir el melasma, hay varias estrategias que pueden reducir el riesgo de desarrollar esta afección o evitar que empeore.

Uso diario de protector solar: Aplicar protector solar de amplio espectro todos los días, incluso en días nublados, es crucial. El protector solar debe aplicarse generosamente y reaplicarse cada dos horas.

Evitar la exposición solar: Limitar el tiempo al sol, especialmente durante las horas pico (10 a.m. a 4 p.m.), y usar sombreros de ala ancha y ropa protectora puede ayudar a prevenir el melasma.

Productos suaves para el cuidado de la piel: Evitar productos para el cuidado de la piel que puedan irritar la piel y desencadenar el melasma, como ciertos jabones y lociones.

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar melasma, incluyendo:

Género: Las mujeres son más propensas a desarrollar melasma que los hombres, especialmente durante el embarazo debido a cambios hormonales.

Color de piel: Las personas con piel más oscura tienen un mayor riesgo de desarrollar melasma.

Exposición al sol: La exposición prolongada y sin protección a la radiación UV es un factor de riesgo significativo.

Medicamentos y tratamientos hormonales: El uso de anticonceptivos orales, terapia hormonal y ciertos medicamentos que aumentan la sensibilidad a la luz pueden desencadenar el melasma.

Historia familiar: Tener antecedentes familiares de melasma puede aumentar el riesgo de desarrollar esta afección.

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