DERMATOLOGÍA CLÍNICA

EXCESO DE SUDORACIÓN

La solución que mejora la calidad de vida

La hiperhidrosis o exceso de sudoración es un problema que afecta por igual a ambos sexos y se puede dar a cualquier edad. Puede producir un sentimiento de vergüenza y condicionar la vida social así como las relaciones personales y laborales.

La sudoración excesiva puede favorecer la aparición de infecciones.  En algunos casos la hiperhidrosis puede estar acompañada por mal olor debido a las bacterias relacionadas con el sudor, recibiendo el nombre de bromhidrosis.

PARA ESTE TRATAMIENTO PODEMOS APLICAR DIFERENTES PROCEDIMIENTOS:

¿CÓMO SE REALIZA EL PROCEDIMIENTO?

Podemos tratar la hiperhidrosis axilar satisfactoriamente y de manera definitiva en muy pocas sesiones con radiofrecuencia fraccionada: Fractora. El dispositivo emite una energía (ondas de calor) que produce la destrucción del 90% las glándulas sudoríparas. La destrucción es permanente por lo que estas glándulas no volverán a regenerarse. La termorregulación corporal no se ve afectada ya que tan solo representan el 2% de 4 millones de glándulas que tenemos repartidas por todo el cuerpo. Tampoco se observará hipersudoración compensatoria.

El tratamiento es sencillo y se realiza bajo anestesia local. La sesión tiene una duración de 20 minutos aproximadamente en cada axila. Se suelen realizar de 1 a 3 sesiones en cada axila.

¿CÓMO ES EL PROCESO DE RECUPERACIÓN?

El paciente se puede incorporar de manera inmediata a las actividades de la vida diaria. Se utiliza una crema antiinflamatoria suave durante una semana

¿CUÁNDO APRECIARÉ LOS RESULTADOS?

Los beneficios empiezan a ser perceptibles a las 3 semanas de la primera sesión. La normalización de la sudoración es permanente.

Dermatología clínica. Exceso de sudoración, hiperhidrosis. Clínica Idermic

El exceso de sudoración, también conocido como hiperhidrosis, es una condición médica que se caracteriza por la producción de sudor en cantidades mayores a las necesarias para regular la temperatura corporal. Aunque la sudoración es una función corporal normal, las personas con hiperhidrosis pueden experimentar un sudor excesivo incluso en situaciones no provocadas por el calor o la actividad física. Este trastorno puede afectar significativamente la calidad de vida, provocando incomodidad física y emocional.

El exceso de sudoración puede clasificarse en dos tipos principales: hiperhidrosis primaria y secundaria. La hiperhidrosis primaria es idiopática, lo que significa que no tiene una causa subyacente identificable y se cree que es de origen genético. Este tipo suele manifestarse en áreas específicas del cuerpo, como las palmas de las manos, las plantas de los pies, y las axilas.

Por otro lado, la hiperhidrosis secundaria está relacionada con otras condiciones médicas o con el uso de ciertos medicamentos. Entre las causas más comunes se incluyen trastornos metabólicos como la diabetes, enfermedades de la tiroides, la menopausia, y ciertos tipos de cáncer. También puede estar asociada con infecciones o trastornos neurológicos.

El principal síntoma de la hiperhidrosis es la producción excesiva de sudor. Este sudor puede aparecer en varias partes del cuerpo, aunque las áreas más afectadas suelen ser las manos, pies, axilas y cara. A diferencia de la sudoración normal que ocurre en respuesta al calor o al ejercicio, la sudoración excesiva en la hiperhidrosis ocurre independientemente de estos factores.

  • Sudoración localizada: Las personas con hiperhidrosis primaria generalmente experimentan sudoración excesiva en áreas específicas del cuerpo. Por ejemplo, pueden tener las manos constantemente húmedas o un exceso de sudor en las axilas que puede empapar la ropa.
  • Sudoración en situaciones no provocadas: La sudoración excesiva puede ocurrir incluso en reposo o en ambientes frescos. Este síntoma es particularmente común en la hiperhidrosis secundaria, donde la sudoración puede ser generalizada.
  • Impacto en la calidad de vida: La hiperhidrosis puede llevar a problemas emocionales, como ansiedad y vergüenza, lo que puede afectar las relaciones personales y profesionales.

El diagnóstico de la hiperhidrosis comienza con una evaluación clínica detallada, en la que se recopilan datos sobre la historia médica del paciente y los síntomas. El médico también puede realizar un examen físico para observar las áreas afectadas.

  • Pruebas de sudoración: Para medir la cantidad de sudor y la distribución en el cuerpo, se pueden realizar pruebas específicas como el test de almidón-yodo (que colorea el sudor) y la gravimetría (que mide el peso del sudor).
  • Evaluación de las causas subyacentes: En casos de hiperhidrosis secundaria, es esencial identificar y tratar la causa subyacente. Esto puede implicar análisis de sangre, estudios de imagen u otras pruebas según la sospecha clínica.

El tratamiento de la hiperhidrosis depende de la severidad de los síntomas y del impacto en la calidad de vida del paciente. Existen varias opciones disponibles, desde tratamientos tópicos hasta procedimientos quirúrgicos.

  • Tratamientos tópicos: Los antitranspirantes con cloruro de aluminio son una primera línea de tratamiento. Estos productos bloquean temporalmente las glándulas sudoríparas, reduciendo la cantidad de sudor producido.
  • Medicamentos orales: En algunos casos, se pueden prescribir medicamentos que reducen la sudoración, como los anticolinérgicos. Sin embargo, estos pueden tener efectos secundarios como sequedad bucal y visión borrosa.
  • Toxina botulínica: La aplicación de botox es un tratamiento eficaz para la sudoración localizada, especialmente en las axilas. La toxina botulínica bloquea temporalmente las señales nerviosas que estimulan las glándulas sudoríparas.
  • Iontoforesis: Este procedimiento no invasivo utiliza una corriente eléctrica suave para reducir la actividad de las glándulas sudoríparas, siendo especialmente útil para la sudoración en manos y pies.
  • Cirugía: En casos severos, donde otros tratamientos no han sido efectivos, se puede considerar la simpatectomía torácica endoscópica, un procedimiento quirúrgico que corta o clampa los nervios responsables de la sudoración excesiva.

En la mayoría de los casos, no es posible prevenir la hiperhidrosis primaria. Sin embargo, para la hiperhidrosis secundaria, la prevención se basa en el control de las condiciones subyacentes que pueden provocar sudoración excesiva. Mantener un estilo de vida saludable, controlar el peso, evitar ciertos alimentos que pueden desencadenar sudoración y manejar adecuadamente las condiciones médicas crónicas puede ayudar a reducir la sudoración excesiva.

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