Viruela del mono: Qué es, síntomas, transmisión y prevención
La viruela del mono, también conocida como viruela símica o mpox, es una enfermedad viral causada por un ortopoxvirus. Se trata de una infección zoonótica, lo que significa que puede transmitirse de los animales a los humanos, pero también de persona a persona.
Desde su detección en humanos en 1970, ha sido objeto de vigilancia epidemiológica, especialmente en África y, más recientemente, en otras partes del mundo debido a brotes emergentes.

Síntomas de la viruela del mono: Manifestaciones clínicas y evolución de la enfermedad
La viruela del mono presenta un cuadro clínico característico que puede dividirse en varias fases. Aunque su gravedad varía según la respuesta inmune del paciente, generalmente sigue un patrón bien definido.
1. Fases de la enfermedad
Fase prodrómica (inicio de los síntomas)
Los primeros síntomas suelen aparecer entre 5 y 21 días después de la exposición al virus, con una media de incubación de 6 a 13 días. En esta etapa inicial, la persona puede experimentar:
- Fiebre alta: Generalmente superior a los 38.5 °C, acompañada de sudoración y escalofríos.
- Dolores musculares y articulares (mialgia y artralgia): Sensación de rigidez y fatiga en el cuerpo, similar a la que se experimenta con la gripe o el dengue.
- Dolor de cabeza intenso: Puede ser persistente y localizado en la región frontal o temporal.
- Fatiga y debilidad generalizada: Sensación de agotamiento extremo, que en algunos casos dificulta la realización de actividades diarias.
- Inflamación de los ganglios linfáticos (linfadenopatía): A diferencia de la viruela humana, la viruela del mono suele provocar un agrandamiento de los ganglios linfáticos, especialmente en el cuello, la ingle y las axilas.
Esta fase suele durar entre 1 y 3 días antes de la aparición de la erupción cutánea, uno de los signos más distintivos de la enfermedad.
2. Erupción cutánea y lesiones características
Aproximadamente 1 a 3 días después del inicio de la fiebre, comienza a desarrollarse una erupción cutánea que pasa por varias etapas antes de la recuperación. Estas lesiones suelen aparecer en el rostro y extenderse al resto del cuerpo, incluyendo las palmas de las manos, las plantas de los pies y la zona genital.
Las lesiones evolucionan en las siguientes fases:
- Máculas: Pequeñas manchas planas y rojizas en la piel, que pueden causar picazón o sensibilidad al tacto.
- Pápulas: Elevaciones en la piel, endurecidas y con un color más oscuro.
- Vesículas: Ampollas llenas de líquido claro, que pueden ser dolorosas.
- Pústulas: Las vesículas se llenan de pus, volviéndose más grandes y con una textura densa.
- Costras: Las lesiones comienzan a secarse y formar una capa dura que eventualmente se desprende.
El proceso de formación y resolución de las lesiones cutáneas suele durar entre 2 y 4 semanas. En algunos casos, pueden dejar cicatrices o hiperpigmentación en la piel.
3. Síntomas adicionales y complicaciones posibles
Si bien la mayoría de los casos evolucionan sin mayores complicaciones, algunos pacientes pueden desarrollar síntomas adicionales que requieren atención médica.
- Dolor de garganta y dificultad para tragar: En algunos casos, la inflamación de la mucosa oral puede generar molestias al ingerir alimentos y líquidos.
- Inflamación ocular (conjuntivitis o queratitis): Puede ocurrir si el virus entra en contacto con los ojos, lo que puede causar sensibilidad a la luz y visión borrosa.
- Síntomas gastrointestinales: Náuseas, vómitos o diarrea han sido reportados en algunos pacientes, especialmente en casos más severos.
Las personas con sistemas inmunológicos debilitados (como pacientes con VIH no tratado, personas en tratamiento inmunosupresor o con afecciones crónicas) corren un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves, que incluyen:
- Sobreinfección bacteriana de las lesiones cutáneas: Si las ampollas se infectan con bacterias, pueden volverse más dolorosas y tardar más en cicatrizar.
- Neumonía viral: En casos raros, el virus puede afectar los pulmones, provocando dificultades respiratorias.
- Encefalitis (inflamación del cerebro): Una complicación poco frecuente pero grave, que puede derivar en convulsiones o alteraciones neurológicas.
- Sepsis: Infección generalizada que pone en riesgo la vida del paciente.
4. Duración y recuperación
La viruela del mono es una enfermedad autolimitada en la mayoría de los casos, con una duración total de 2 a 4 semanas. Durante este tiempo, el organismo genera una respuesta inmunitaria para eliminar el virus.

Los pacientes con síntomas leves pueden manejar la enfermedad con reposo, hidratación y tratamiento sintomático, mientras que los casos más graves pueden requerir hospitalización para un monitoreo más exhaustivo.
La identificación temprana de los síntomas y el aislamiento de los casos confirmados son fundamentales para evitar la propagación del virus y reducir la posibilidad de complicaciones.
Viruela del mono en niños: características, riesgos y diferencias con los adultos
La viruela del mono puede afectar a personas de todas las edades, pero los niños presentan ciertas particularidades en su respuesta a la infección. Históricamente, los brotes de viruela del mono han tenido una tasa de mortalidad más elevada en niños en comparación con adultos, especialmente en regiones donde el acceso a la atención médica es limitado. Aunque la mayoría de los casos recientes han ocurrido en adultos, es fundamental comprender cómo se manifiesta la enfermedad en los más pequeños y qué medidas se deben tomar para protegerlos.

Los niños menores de 8 años, los bebés y aquellos con enfermedades crónicas o deficiencias inmunológicas tienen un riesgo mayor de presentar formas graves de la enfermedad.
Complicaciones más frecuentes en niños
En los niños, la viruela del mono puede generar complicaciones adicionales, entre las que destacan:
- Deshidratación: La fiebre alta y la pérdida de apetito pueden provocar desequilibrios hídricos.
- Sobreinfección bacteriana de las lesiones cutáneas: Especialmente si el niño se rasca o no recibe un cuidado adecuado de la piel.
- Neumonía viral: La propagación del virus a los pulmones puede derivar en insuficiencia respiratoria.
- Encefalitis: Inflamación del cerebro, que puede causar convulsiones o déficits neurológicos.
- Conjuntivitis o queratitis: Si el virus entra en contacto con los ojos, puede comprometer la visión.
Debido a estas complicaciones, los niños infectados deben ser monitoreados de cerca por profesionales de la salud.
Prevención y medidas de control en niños
Dado que los niños suelen tener mayor contacto físico en su vida cotidiana (juegos, abrazos, compartir juguetes), las estrategias de prevención deben ser rigurosas.
1. Vacunación en menores de edad
- Actualmente, la vacuna JYNNEOS está aprobada para su uso en adultos y adolescentes, pero en algunos países se está evaluando su aplicación en niños expuestos al virus.
- La vacunación postexposición (dentro de los primeros 4 días tras el contacto con un caso confirmado) puede ayudar a prevenir la infección o reducir la gravedad de la enfermedad.
2. Aislamiento de niños infectados
- Deben permanecer en cuarentena hasta que todas las lesiones hayan cicatrizado.
- Se recomienda aislamiento domiciliario con cuidados por parte de un solo adulto para minimizar la exposición de otros familiares.
- En caso de hospitalización, se deben seguir estrictos protocolos de control de infecciones.
3. Higiene y desinfección
- Lavado frecuente de manos con agua y jabón.
- Desinfección de juguetes, ropa, sábanas y objetos de uso frecuente con soluciones a base de cloro o alcohol.
- Evitar compartir utensilios personales como vasos, platos o cepillos de dientes.
4. Reducción del contacto con animales potencialmente infectados
- Evitar el contacto con roedores y primates silvestres en zonas de riesgo.
- Enseñar a los niños a no tocar animales muertos o enfermos.
Cuidados en casa para niños infectados
Si un niño contrae la viruela del mono, los cuidados en el hogar pueden ayudar a aliviar los síntomas y evitar complicaciones:
- Mantener una hidratación adecuada, ofreciéndole agua, jugos naturales o sueros orales.
- Administrar medicamentos antipiréticos, como paracetamol, para controlar la fiebre (nunca usar aspirina en niños debido al riesgo de síndrome de Reye).
- Evitar que se rasque, utilizando guantes suaves o cortándole las uñas para prevenir infecciones secundarias.
- Vestir al niño con ropa cómoda y suelta, para reducir la irritación de la piel.
La viruela del mono en niños presenta diferencias significativas con respecto a los adultos, principalmente en la severidad de los síntomas y el riesgo de complicaciones. Aunque la enfermedad suele ser autolimitada, los niños pequeños y aquellos con sistemas inmunológicos debilitados requieren atención especial. La vacunación, el aislamiento y la higiene son estrategias clave para reducir la propagación del virus y proteger a la población infantil.
Para cualquier consulta sobre esta patología u otras similares, en Idermic, tu dermatólogo en Terrassa estaremos encantados de atenderte.