Léntigos solares
Los léntigos solares son pequeñas máculas de color marrón visibles y muy definidas que se localizan habitualmente en zonas del cuerpos con exposición al sol. También se les llama «manchas seniles» o «manchas de la vejez»
El léntigo es considerado una mancha benigna de la piel. Tiene una longitud de entre 1 a 15 mm y puede aparecer en la infancia o a lo largo de los años por la exposición de la piel al sol. Aunque en principio no implica riesgo para nuestra salud, el hecho de haber expuesto nuestra piel de forma continúa a la radiación ultravioleta, sí que puede implicar mayor riesgo de padecer cáncer de piel. Puede aparecer de forma muy rápida o de forma progresiva. Podemos decir que los léntigos solares son muy frecuentes y que más del 90% de personas de raza blanca mayores de 60 años la presentan. En mayores de 35 años el porcentaje baja al 20-25%. Por lo tanto es aconsejable acudir a un especialista para el tratamiento de los léntigos solares.
Causas de los léntigos solares
La exposición a lo largo de nuestra vida a los rayos solares, se puede manifestar como un desorden en la pigmentación de nuestra piel. Este desorden se puede localizar en la capa basal de la epidermis (capa más superficial de la piel). Al contrario que en el caso de los lunares, en los léntigos no se llega a formar un nido en la mancha.
No sólo la exposición de forma continuada a los rayos solares es causa de léntigos. También lo es la exposición a rayos ultravioleta ya sea por motivos médicos (psoriasis) o estéticos (querer ponerse morenos). Además pueden existir causas genéticas, ya que en diversas enfermedades o síndromes pueden ser frecuente la presencia de léntigos.
Tipos de léntigos solares
Los léntigos no producen molestias. Podemos destacar 2 tipos:
- Léntigos juveniles o simples: Manchas marrones de tamaño reducido (1-5 mm). Suelen aparecer después del nacimiento y desaparecen por sí solas al hacernos adultos. No son debidas por exposición al sol.
- Léntigos seniles o actínicos: Se trata de manchas de color marrón claro. Son de mayor tamaño que las juveniles y en algunas ocasiones presentan rugosidades en la superficie de la piel. Aparecen en manos y cara debido s la exposición continuada a los rayos solares.
Los léntigos solares se pueden observar en diferentes síndromes como por ejemplo:
- Síndrome de Leopard: Se caracteriza por la aparición numerosa de léntigos unidas a alteraciones en el electrocardiograma, oculares, pulmonares, problemas de audición y alteraciones en el crecimiento.
- Síndrome de Peutz-jeghers: Están asociados a pólipos en el colon.
Diagnóstico
El diagnóstico de los léntigos solares es clínico y se realiza con una simple mirada a la zona afectada. Es posible requerir la ayuda de un dermatoscopio que nos puede mejorar la visión de la lesión. Si tenemos la duda que el léntigo se ha convertido en un melanoma (tumor benigno) lo aconsejable es hacer una biopsia de la piel y proceder a la extirpación para su posterior analítica.
Hay que diferenciar los léntigos juveniles de los seniles. En el segundo caso al tratarse de personas con más edad y por lo tanto con mayor exposición de la piel a los rayos solares, el riesgo de presentar carcinomas en la piel y melanomas es mucho más elevado. También podemos afirmar que los léntigos solares son en muchas ocasiones de carácter hereditario.
Prevención y tratamientos
Por supuesto para la prevención de los léntigos debemos evitar la exposición directa a los rayos de sol. Además debemos utilizar fotoprotectores solares de farmacia que sean adecuados para nuestra piel y que respeten el medio ambiente. Debemos evitar la producción excesiva de melanina que favorece la salida de manchas en la piel.
El verano acentúa los léntigos solares, o manchas de hiperpigmentación causadas por la exposición al sol, sobre todo en las mujeres. La Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) recomienda controlarlas durante todo el año. También llamadas ‘manchas de la edad’ suelen aparecer en las áreas de la piel que están más expuestas al sol, es decir, en la cara, en el escote, cuello, brazos o en el dorso de las manos.
Los tratamientos para los léntigos solares suelen ser estéticos. Entre los más destacados tenemos:
- Criocirugía: Consiste en la aplicación de un spray con nitrógeno líquido sobre la zona afectada para quemarla. después de su aplicación aparece una costra que precede a la desaparición de la mancha. Puede llegar a irritar de forma temporal la piel, presentando riesgo de cicatrización o decoloración permanente.
- Cirugía Láser: Utilización de un láser dermatológico, específico para quemar la zona afectada. Tiene una gran eficacia y riesgo mínimo.
- Aplicación de diferentes cremas despigmentantes.