DERMATOLOGÍA ESTÉTICA

TRACTAMIENTOS FACIALES
TRATAMIENTO DE LA FLACIDEZ
Presume de una piel firme y más sana
La piel de la cara es más susceptible de sufrir los efectos del tiempo, lo que provoca la pérdida de elasticidad, tono y firmeza de las estructuras en general conforme avanzan los años. Este deterioro se traduce en la aparición de líneas de expresión que, con el uso y desgaste, darán lugar a las arrugas que surgen en diferentes zonas como las periorbitarias (alrededor de los ojos), las peribucales (alrededor de la boca ), en el entrecejo, en las comisuras labiales o al «rictus» o surco nasogeniano. Más información de HIFU en Terrassa.
PARA ESTE TRATAMIENTO PODEMOS APLICAR DIFERENTES PROCEDIMIENTOS:
¿Qué es el procedimiento?
Haifu Liftera es un tratamiento médico-estético de última generación basado en ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU). Su objetivo es producir un efecto lifting no invasivo, estimulando la producción natural de colágeno y elastina en las capas profundas de la piel, sin necesidad de cirugía ni tiempo de recuperación.
Está indicado para mejorar la flacidez facial y corporal, redefinir el óvalo, tensar la piel del cuello y del escote, y suavizar arrugas y líneas de expresión.

¿Cómo se realiza el procedimiento?
Durante la sesión, el especialista aplica el dispositivo Liftera sobre la piel en la zona a tratar.
• El equipo emite ultrasonidos que penetran a diferentes profundidades (incluyendo la fascia muscular superficial, SMAS).
• Esto provoca microcoagulaciones térmicas controladas, que desencadenan una respuesta regenerativa natural.
• La piel se mantiene intacta en la superficie, por lo que el procedimiento es seguro, eficaz y bien tolerado.
El tratamiento suele durar entre 30 y 60 minutos, dependiendo del área, y no requiere anestesia general, aunque puede aplicarse anestesia tópica para mayor comodidad.
¿Cuándo notaré los resultados?
Algunos pacientes perciben un efecto tensor inmediato tras la sesión debido a la contracción inicial del colágeno.
Sin embargo, los resultados más evidentes aparecen de forma progresiva entre 4 y 12 semanas, a medida que el organismo produce nuevo colágeno y elastina.
El efecto final puede mantenerse entre 12 y 18 meses, dependiendo de factores como la edad, la calidad de la piel y el estilo de vida.
En muchos casos basta con una sesión anual para mantener el resultado.
Infractora es un dispositivo de radiofrecuencia fraccionada que emite una energía a la piel que estimula los fibroblastos unas células presentes en la dermis encargadas de fabricar colágeno y elastina. El objetivo del tratamiento es el de mejorar la calidad de la piel atenuando las arrugas, aumentando la firmeza y disminuyendo significativamente el tamaño de los poros. Al tratarse de radiofrecuencia fraccionada (el dispositivo emite eneregía en algunas zonas pero otras áreas de piel quedan sin lesionar) se produce un daño en la epidermis mínimo y la recuperación es muy temprana.
¿CÓMO SE REALIZA EL PROCEDIMIENTO?
Previa anestesia en crema o local se procede a tratar la piel con un manípulo cuadrado provisto de diferentes pinos que emiten energía a diferentes profundidades. La duración del tratamiento suele ser de unos 20 minutos. En función del grado previo de envejecimiento de la piel y del objetivo deseado se puede realizar más de una sesión separando las mismas de un mes. Las áreas que se suelen tratar son cara y cuello
¿CÓMO ES EL PROCESO DE RECUPERACIÓN?
Es un tratamiento ambulatorio. La incorporación a las actividades de la vida diaria es inmediata. Los posibles efectos secundarios son inflamación leve y enrojecimiento cutáneo en general transitorios y que resuelven espontáneamente en pocos días. Se recomienda utilizar filtro solar FP50 + las semanas posteriores al tratamiento
¿CUÁNDO APRECIARÉ LOS RESULTADOS?
La mejora producida es gradual. Los resultados se notan a partir del mes del procedimiento siendo máximos a los 3 meses del mismo.

La flacidez es un problema estético que afecta a muchas personas, especialmente con el avance de la edad. Se manifiesta como una pérdida de tonicidad y firmeza en la piel, lo que resulta en un aspecto más envejecido y menos saludable. Esta condición puede ser causada por diversos factores, como la disminución de la producción de colágeno y elastina, la pérdida de peso significativa, o incluso la exposición prolongada al sol sin protección adecuada. Afortunadamente, existen múltiples tratamientos disponibles que pueden ayudar a combatir la flacidez y mejorar la apariencia de la piel, devolviéndole su elasticidad y firmeza.
La flacidez se caracteriza por una serie de síntomas visibles que pueden variar dependiendo de la zona del cuerpo afectada. Entre los más comunes se encuentran:
- Piel suelta: Uno de los signos más evidentes de la flacidez es la presencia de piel que cuelga o se ve descolgada. Esto es especialmente común en áreas como el abdomen, los brazos, los muslos y la cara.
- Pérdida de contorno facial: En la cara, la flacidez puede llevar a la pérdida de definición en la línea de la mandíbula y las mejillas, dando lugar a una apariencia cansada o envejecida.
- Reducción de la elasticidad: La piel pierde su capacidad de volver a su lugar después de estirarse, lo que provoca que se vea menos tersa y más flácida.
- Apariencia envejecida: La combinación de piel suelta y la pérdida de elasticidad contribuye a un aspecto general de envejecimiento, que puede afectar tanto a la autoestima como a la calidad de vida de las personas.
El diagnóstico de la flacidez es principalmente clínico y se basa en la evaluación visual y táctil de la piel por parte de un dermatólogo o un especialista en estética. Durante la consulta, el médico examinará las zonas afectadas para determinar el grado de flacidez y evaluar la mejor opción de tratamiento. En algunos casos, se pueden utilizar tecnologías avanzadas, como la imagenología 3D, para obtener una visión más detallada del problema y planificar un tratamiento más personalizado.
Existen múltiples tratamientos disponibles para combatir la flacidez, que van desde procedimientos no invasivos hasta opciones más agresivas, dependiendo del grado de flacidez y de las preferencias del paciente. A continuación, se detallan algunos de los tratamientos más efectivos:
- Radiofrecuencia: Este tratamiento utiliza ondas de radiofrecuencia para calentar las capas más profundas de la piel, lo que estimula la producción de colágeno y elastina. Es ideal para personas con flacidez leve a moderada y ofrece resultados progresivos con varias sesiones.
- HIFU (Ultrasonido Focalizado de Alta Intensidad): Este procedimiento no invasivo utiliza ultrasonidos para penetrar profundamente en la piel y generar calor en los tejidos subyacentes, lo que provoca la contracción del colágeno existente y la producción de nuevas fibras. Es una excelente opción para quienes buscan mejorar la firmeza de la piel sin someterse a cirugía.
- Láser: Los tratamientos con láser pueden ser muy efectivos para tratar la flacidez, especialmente en zonas como la cara y el cuello. El láser fraccional, por ejemplo, crea microlesiones en la piel que fomentan la regeneración de colágeno y elastina, lo que mejora la firmeza de la piel.
- Hilos tensores: Esta técnica mínimamente invasiva consiste en la inserción de hilos reabsorbibles debajo de la piel que actúan como soporte para levantar y tensar la piel flácida. Los resultados son inmediatos y mejoran con el tiempo a medida que el colágeno se forma alrededor de los hilos.
- Cirugía estética: En casos de flacidez severa, la cirugía puede ser la mejor opción. Procedimientos como el lifting facial o la abdominoplastia permiten eliminar el exceso de piel y tensar los tejidos subyacentes, logrando un resultado más duradero y efectivo.
Aunque no siempre es posible prevenir la flacidez, especialmente cuando está relacionada con el envejecimiento natural, existen ciertas medidas que pueden ayudar a retrasar su aparición:
- Protección solar: Utilizar protector solar todos los días es fundamental para proteger la piel de los daños causados por los rayos UV, que son responsables de la degradación del colágeno.
- Dieta balanceada: Consumir una dieta rica en antioxidantes, vitaminas y minerales, especialmente vitamina C y E, puede contribuir a la salud de la piel y mantener su elasticidad.
- Hidratación: Mantener la piel bien hidratada, tanto a nivel interno como externo, es crucial para preservar su firmeza. Beber suficiente agua y usar cremas hidratantes adecuadas son pasos básicos pero efectivos.
- Ejercicio regular: El ejercicio ayuda a tonificar los músculos, lo que a su vez puede mejorar la apariencia de la piel en general. Además, actividades como el yoga y el pilates pueden contribuir a mantener la elasticidad de la piel.
Algunos factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar flacidez, entre ellos:
- Envejecimiento: Es el principal factor de riesgo, ya que con la edad, la producción de colágeno y elastina disminuye, lo que lleva a la flacidez de la piel.
- Pérdida de peso significativa: Cuando se pierde una gran cantidad de peso en poco tiempo, la piel no siempre tiene tiempo para adaptarse, lo que puede resultar en flacidez.
- Factores genéticos: La predisposición genética juega un papel importante en la elasticidad de la piel, por lo que algunas personas pueden ser más propensas a desarrollar flacidez que otras.