DERMATOLOGÍA CLÍNICA

TRASTORNOS DE PIGMENTACIÓN

Una correcta valoración permite lucir una piel sin manchas

Las efélides son manchas pequeñas de color marrón o rojizo localizadas en áreas expuestas al sol, principalmente cara, escote, espalda y brazos, que aparecen desde la infancia y se incrementan en número con la edad. En invierno pueden disminuir e incluso desaparecer.

Los lentigos solares suelen aparecer después de los 30 o 40 años. Se trata de manchas ovaladas o redondas, de coloración marrón, uniformes y que se localizan en la cara o en el dorso de las manos. Son más grandes que las efélides y no desaparecen en invierno. Los lentigos solares no son cancerosos, ni tienen riesgo de producir un cáncer de piel, pero nos dicen que la exposición solar ha sido excesiva y por lo tanto las personas con lentigos solares pueden tener otras lesiones que sí sean cancerosas.

Por este motivo recomendamos la valoración por un dermatólogo. Al ser lesiones benignas de la piel generalmente no necesitan tratamiento. Sin embargo, por motivos estéticos se pueden eliminar mediante diferentes tratamientos como el peeling químico, la crioterapia, la luz intensa pulsada o el láser. No suelen responder bien a cremas despigmentantes. La mejor forma de prevención es el uso de protectores solares y controlar la exposición al sol.

Dermatología clínica. Trastornos de la pigmentación. Clínica Idermic

Los trastornos de pigmentación son afecciones dermatológicas que afectan la coloración natural de la piel. Estos problemas surgen debido a una alteración en la producción de melanina, el pigmento responsable del color de la piel, el cabello y los ojos. La melanina es producida por células llamadas melanocitos, y cualquier disfunción en este proceso puede llevar a la aparición de zonas de piel más oscuras o más claras de lo normal.

Entre los trastornos más comunes se encuentran el vitiligo, caracterizado por la pérdida de pigmento en áreas delimitadas de la piel, y el melasma, que provoca manchas oscuras generalmente en la cara. Las causas de estos trastornos pueden ser variadas, incluyendo factores genéticos, hormonales, exposición al sol, e incluso estrés.

Los síntomas de los trastornos de pigmentación pueden variar dependiendo del tipo específico de afección, pero suelen incluir cambios visibles en el color de la piel. A continuación, se detallan algunos de los síntomas más comunes:

  • Manchas blancas o áreas despigmentadas: Común en el vitiligo, donde el sistema inmunológico ataca a los melanocitos, resultando en la aparición de áreas de piel sin pigmento.
  • Manchas oscuras: En el caso del melasma, las manchas suelen ser de color marrón o grisáceo, y aparecen en áreas expuestas al sol, como la frente, las mejillas y el labio superior.
  • Hiperpigmentación postinflamatoria: Puede ocurrir después de una lesión cutánea o inflamación, como el acné, donde la piel produce exceso de melanina en respuesta a la inflamación.
  • Manchas rojas o marrones: Estas pueden ser indicativas de un proceso de cicatrización anormal, en donde la piel genera más pigmento en respuesta a una lesión.

El diagnóstico de los trastornos de pigmentación generalmente comienza con un examen físico realizado por un dermatólogo. Es fundamental revisar el historial médico del paciente y evaluar la apariencia y distribución de las manchas en la piel. Además, se pueden utilizar varios métodos diagnósticos:

  • Examen con lámpara de Wood: Esta lámpara emite luz ultravioleta y permite al dermatólogo visualizar mejor las diferencias en la pigmentación de la piel, ayudando a diferenciar entre distintos tipos de trastornos.
  • Biopsia de piel: En algunos casos, se puede tomar una muestra de piel para examinarla bajo el microscopio y descartar otras afecciones.
  • Pruebas de laboratorio: Pueden incluir análisis de sangre para descartar enfermedades autoinmunes o hormonales que puedan estar contribuyendo al trastorno de pigmentación.

El tratamiento de los trastornos de pigmentación depende del tipo y la gravedad de la afección. Aquí se describen algunos de los tratamientos más comunes:

  • Fototerapia: Utilizada en casos de vitiligo, la fototerapia con luz ultravioleta B (UVB) puede estimular la repigmentación de la piel.
  • Cremas despigmentantes: Para condiciones como el melasma, se prescriben cremas que contienen hidroquinona, tretinoína o corticosteroides, que ayudan a reducir la producción de melanina en la piel.
  • Terapia con láser: Indicada para tratar manchas hiperpigmentadas, el láser puede destruir las células productoras de melanina, reduciendo la apariencia de las manchas oscuras.
  • Tratamiento quirúrgico: En algunos casos de vitiligo resistente al tratamiento, se puede considerar la cirugía de injerto de piel o la micropigmentación.

Los trastornos de pigmentación pueden estar influenciados por varios factores de riesgo, entre los que destacan:

  • Exposición al sol: La radiación ultravioleta puede exacerbar trastornos como el melasma y la hiperpigmentación postinflamatoria.
  • Factores genéticos: Muchas de estas afecciones tienen un componente hereditario, lo que significa que pueden ser más comunes en personas con antecedentes familiares de trastornos de pigmentación.
  • Cambios hormonales: Particularmente en el caso del melasma, los cambios hormonales durante el embarazo o el uso de anticonceptivos pueden desencadenar la aparición de manchas oscuras.

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